Caballos para recuperar la movilidad
- Sunday, November 1, 2009, 12:22
- Medicina alternativa
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La hipoterapia trabaja músculos y articulaciones y mejora la movilidad de cadera y extremidades. Pero el caballo también favorece la comunicación y la sociabilidad en algunas personas.
Al montar un equino no sólo se disfruta de la naturaleza y se hace ejercicio sino que los movimientos permiten a quien lo monta trabajar músculos y articulaciones, y mejorar la movilidad de la cadera y las extremidades. Por si fuera poco, andar a caballo también favorece la comunicación y la sociabilidad de las personas.
Las personas que padecen alguna enfermedad neurodegenerativa o traumatológica, o alguna discapacidad física, sensorial o mental cuentan ahora con una alternativa terapéutica innovadora, la cual permite mejorar su calidad de vida, así como recuperar en un alto porcentaje sus capacidades.
Se trata de las técnicas de la hipoterapia/equinoterapia, que utilizan el movimiento multidimensional del propio caballo y las posturas del jinete encima de él para fomentar la movilidad del cuerpo y la actividad del cerebro y los nervios.
El movimiento del caballo trabaja toda la musculatura y mejora su tono, lo que beneficia el equilibrio y la postura erecta y el control de la cabeza. Además, entrena la visión periférica, la central, el oído, el olfato y el tacto, despertando el mundo sensorial.
Las sesiones terapéuticas se efectúan sobre el caballo, sin estribos ni montura, sobre una fina tela acolchada con dos agarraderas que permite una relación “cuerpo a cuerpo” con el animal. El jinete establece una estrecha relación con el animal, que aumenta su autoestima y mejora su interacción con los demás.
“Riendas” a la autoestima
Uno de las organizaciones pioneros en esta técnica es la Fundación Deporte y Desafío (FDyD), una institución española cultural, privada y sin ánimo de lucro, cuyo objetivo principal es la integración social de las personas con discapacidad, tanto física como intelectual o sensorial, a través del fomento de deportes adaptados y actividades al aire libre.
La Fundación, que también contribuye a la inserción laboral de sus participantes, imparte cursos de equinoterapia en los que participan un máximo de 10 alumnos por clase. Los participantes pueden preparar el equipo de montar, vestir y desvestir al caballo, hacer ejercicios de habituación y aclimatación, y favorecer la manejabilidad con el caballo tanto en pista como en paseo, mientras realizan programas de ejercicios de rehabilitación.
Aunque cualquier persona con discapacidad puede optar a un puesto en estos cursos, se suele dar prioridad a “los no iniciados en este tipo de terapias, para que puedan darse cuenta de las múltiples propiedades curativas y de mejora de la movilidad que se obtienen”.
La hipoterapeuta María Ernst, presidenta de la Asociación de Equitación Terapéutica “Los Tres Castaños” y que participa en las actividades de la FDyD, señala que “el movimiento del caballo mejora el tono muscular y contribuye a trabajar toda la musculatura, desde la profunda a la superficial”.
Según Ernst, el movimiento del equino y su cadencia al andar es muy similar al humano, por lo que cuando la persona está montada en su lomo, ejercita sus músculos y articulaciones, y las vibraciones que genera la marcha recorren toda la espalda desde el coxis hasta la parte más alta de la cabeza.
En los cursos de la FDyD participan niños desde los cuatro años con Síndrome de Down, parálisis cerebral y diversos grados de discapacidad física y sensorial, hasta personas mayores con enfermedades degenerativas, como la esclerosis múltiple. Asimismo, mediante la equinoterapia se trabaja la afectividad y los aspectos de la sociabilidad y del lenguaje en pequeños con autismo y retraso cognitivo.
Según la experta, al paso del caballo, que no avanza ni al trote ni al galope, se producen también movimientos asimétricos, bilaterales, libres y espontáneos que consiguen una estabilización general del cuerpo del jinete. También se produce una disociación de movimiento de la pelvis y el torso, lo cual ayuda a liberar tensiones contenidas y a mejorar la comunicación verbal de la persona.
Los niños ayudan al cuidado de los animales y además hacen juegos sobre los caballos para mejorar la motricidad, tocando el cuello, las crines del animal o con la ayuda de juguetes. Quienes no pueden sostenerse por sí mismos son acompañados por un adulto a lomos del caballo.
Fuente: EFE
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